
Hace poco más de un més envié un mensaje en Twitter lamentando la inminente muerte de mi pobre batidora. Después de más de siete años de uso, la batidora de pedestal más económica que pude comprar en Santo Domingo empezó a hacer ruidos extraños. Con esto cesó el hornear en esta casa. Tenía miedo de

El otro día, por casualidad, conocí a una ex-empleada de la embajada dominicana en París, quien me contó que este sitio desempeñó un papel muy útil en sus deberes diplomáticos en la capital francesa. “Siempre que teníamos una recepción”, me dijo, “deseábamos servir platos típicos dominicanos, pero no había quien nos abasteciera de estos. Hay