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| Articulos Artículos, reportajes, entrevistas, noticias y reflexiones relacionadas con la cultura culinaria dominicana y la gastronomía en general. |
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Cai en la trampa la primera vez. Mi marido me llevó a La Cafetera del Conde y me preguntó lo que quería, "café", contesté. Él pidió "un medio pollo" con una sonrisa pícara. Por supuesto, mi reacción fue "¿qué rayos haces ordenando pollo a las 10 de la mañana?" Algunos de ustedes seguro sonreirán divertidos, para los otros que no lo saben "medio pollo", por una cierta oscura razón, es como los dominicanos llaman al café con leche. El otro día nuestra amiga Salomé sintió gran placer en educar a un camarero cubano, probablemente recién llegado al país, que no tenía ninguna idea de lo qué ella hablaba cuando pidió, lo que él tomó como un plato de carne, para acompañar su tiramisú apenas acabando de comer una opípara comida italiana. El café parece inspirar algunos nombres inusuales y junto a los viajes y comparar costumbres y lenguas de diversas partes del mundo, es un tema muy cercano a mí. Déjame llevarte por un viaje alrededor del mundo para ver como la gente en otras partes llaman a sus diversos tipos de café. Aparte del "medio pollo", los dominicanos llaman a su café negro simple y llanamente "café". Este se toma siempre con azúcar, si no se llama "café amargo". Una versión aguada del café filtrado se llama "café americano" y tenido a menos por los amantes del verdadero café de alto octanaje que es el café "de greca" preferido aquí. Los cafés italianos se han hecho populares en el mundo, y por buena razón. El café pequeño sólo se llama espresso (nunca expreso) y las reglas de su consumo son rígidas. Nunca por la mañana, nunca antes de una comida. El cappuccino (el café con leche espumoso) se permite por la mañana. Mocha es una combinación deliciosa de chocolate y café, y Latte es un café con leche, pero con más leche. Llámame predispuesta, pero mantengo que nadie hace un café mejor que los españoles. El "café solo" (no "negro") es el café pequeño, rico, aterciopelado en textura y tan amargo como un espresso. Si eres masoquista, como quien les habla, entonces pidan un "solo doble" o "largo" para un trago doble. Los españoles, en su manera inimitable, disponen de un doble solo a las 11 de la mañana, y neutralizarán el efecto con un brandy fuerte. Inténtalo. ¡Ámalo u ódialo pero no te olvidarás de él! El "café con leche", es lo que sugiere su nombre, mientras que el "café manchado" es café con apenas una pizca de leche... ¿O es leche con apenas una pizca de café? En Colombia, el café sólo se llama "Tinto" como el vino. En Venezuela tienen más variaciones: Negro/negrito para el café sólo y Marron/Marroncito para el café con leche, dependiendo del tamaño de la taza, y "Guayoyo" que es café diluido. El café sólo venezolano clásico es incluso más fuerte que su primo dominicano, servido en una jarrita y engullido de un trago como el trago amargo que es. ¡Cuidado! Mientras viajamos hacia el este, el café adquiere tonos políticos. ¡Desafío a cualquier persona a pedir "café turco" en Grecia, o viceversa, "café griego" en Turquía! Ambos son exactamente la misma cosa. Se elaboran hirviendo café finalmente molido en un pote pequeño junto al azúcar, dejándolo espumar dos veces y permitiendo que los granos de café se asienten en la taza antes de tomar. Los israelíes lo llaman "café botz" (café fangoso). Los árabes agregan un toque delicioso incluyendo vainas de cardomomo en la elaboración. ¡Pruébalo! "Nes" es lo que llaman los israelíes a la bebida inmencionable, el café instantáneo. Nes significa "milagro", puedo pensar en una o dos personas que disputarían esa afirmación. Los ingleses hasta hace poco tiempo llamaban al café instantáneo "coffee" (café) y cualquier otro tendría que ser especificado como café "verdadero" o del "filtro". En los últimos diez años sin embargo, el café "verdadero" ha llegado a ser más popular y puedes más o menos estar seguro que no te servirán instantáneo si pides "café". Al menos en la mayoría de los lugares. Si no hay una máquina de espresso a la vista vale la pena ser específico. Por Tía Ilana |
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