
En nuestra serie de mini-entrevistas del mundo artístico y cultural. Esta vez tenemos el honor de entrevistar a la luminaria de la literatura dominicana Chiqui Vicioso. Una de nuestras escritoras más leídas.
¿Cuál es su plato dominicano favorito?
CV -Es muy difícil responder porque prácticamente todas las comidas dominicanas me gustan y no tengo per se un plato favorito. He viajado por Latinoamérica y no hay una cocina que se compara con la nuestra. La única cocina que se acerca en términos de variedad y exquisitez es la brasileña. Aquí hay demasiado variedad: arroces, granos, carnes, plátanos, yuca, ñame, yautía, berenjena – no solamente guisada pero también en los pastelones. Las pastas nuestras son mejores que las de Italia – ¡y lo he dicho en Italia donde se considera un sacrilegio!
¿Tiene alguna memoria asociada con la comida?
CV -Mi mamá era una mujer tímida y reservada – la gente decía ‘seca’ – y la manera que tenía de mostrarnos el cariño era a través de la comida. Si yo le decía que me iba a visitarla pasaba una semana preparándome todos mis platos favoritos. Coleccionaba recetas y preparaba la comida, que en mi casa siempre era una celebración.
Mi abuelo decía que primero se come con los ojos. La mesa tenía que estar bien decorada, con una ensalada, que en la mesa dominicana es más adorno que comida.
La rutina en mi casa era así. A las 11 de la mañana nos servían una sopa maravillosa, y se almorzaba entre la 1 y las 2 de la tarde con ensalada, arroz, habichuela o guandules, y algún tipo de carne, tostones y arepitas, a veces batata frita. Casi siempre la bandera dominicana con alguna variación: berenjenas fritas, plátano maduro, que servía como postre.
¿Cómo ha influenciado su trabajo: la comida aparece en alguna obra?
CV – Tengo un poema donde la comida juega un papel, dedicado a mi mamá cuando falleció hace 3 años. Se llama Magdalenas para María Luisa inspirada en la obra de Marcel Proust, A la búsqueda del tiempo perdido. Cuando el autor visita a su tía ella le ofrece una magdalena (bizcochito) y la moja con café con leche y esto le abre las puertas del pasado. En este poema hablo de cuando llegué a Nueva York y mami nos quería ofrecer todas las delicias que no conocíamos aquí – pie de manzanas, de limón… todo tipo de pasteles. Cada domingo hacia una fiesta. Después escribí la obra Nuyor Islas, cuando mami regresó al país y vivió en El Embrujo en Santiago, una urbanización muy solitaria para mucha gente que regresaba de los Estados Unidos. En esos tiempos aun existían las ‘marchantas’ típicas de Santiago y una llegaba a casa en burro, comía con mi mamá y veían la telenovela juntas. Mamá le ofrecía jugo o café con leche y si era medio día le invitaba a comer. Es parte de la cultura hospitalaria de Santiago. En Santiago mi abuela cocinaba demás – “para la visita que pudiera llegar.” Era casi como un deber de hospitalidad. En la capital no existe esa tradición.
¿Tiene algún secreto o receta para compartir?
CV - Chicken a la Chiqui es un plato que inventé porque estaba aburrida con el estilo dominicano de preparar pollo. Lo limpio, lo sazono solo con sal y lo doro con aceite verde. Después que está dorado le agrego un par de latas de crema de hongos (y agua) y entonces le añado una buena cantidad de ajíes verdes picaditos. Cuando el pollo se ha cocinado por completo lo cubro con hongos frescos y lo tapo para que los hongos se cocinen al vapor. Se sirve con arroz. Otro plato mío es el Pollo en miel de abejas, pero es peligroso – hay que cerrar todas las ventanas y puertas de la cocina ¡porque el olor de la miel atrae a las abejas de todo el vecindario!
Sherezada Vicioso, más conocida por su sobrenombre Chiqui, es una reconocida escritora nacida en Santo Domingo el 21 de junio de 1948. Cursó sus estudios en Estados Unidos y Brasil. Licenciada en Sociología e Historia de América Latina por el Brooklyn College, de Nueva York, Maestría en Educación por la Universidad de Columbia y Postgrado en Administración Cultural por la Fundación Getulio Vargas (Brasil).
Ha sido reconocida con el galardón Anacaona de Oro en Literatura y la Medalla de Oro al Mérito a la Mujer en 1992.
Organizó el primer Círculo de Mujeres Poetas ahora llamado Círculo de Mujeres Creadoras.
Trabajó 22 anos en distintas instancias de la ONU, entre ellas el UNICEF y el resto como consultora de la UNESCO, UNIFEM, PNUD entre otros.
Fue designada Embajadora Encargada del Asuntos de la Mujer, Niños, Niñas y Adolescentes de la Secretaría de Relaciones Exteriores. En 2012 fue candidata a vicepresidencial para el Partido Alianza País.
Obra
Viaje desde el agua (1981), Un extraño ulular traía el viento (1985), Bolver [sic] a vivir: imágenes de Nicaragua (1986), Julia de Burgos (1987), Algo que decir: ensayos sobre literatura femenina (1981-1991), Internamiento (1992), Salomé Ureña de Henríquez (1850-1897): A cien años de magisterio (1997).
Autora de las obras de teatro: Wish-ky Sour, Premio Nacional de Teatro 1996; Salomé U: cartas a una ausencia; Desvelos (diálogo entre Emily Dickinson y Salomé Ureña); Perrerías; NUYOR/islas y Magdalena (2010).

La Cocina de Tía Clara es una colección de recetas tradicionales, o inspiradas en los sabores dominicanos, ideas para el hogar, manualidades y las aventuras de Tía Clara y Tía Ilana.















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Tía Clara te felicito, me encanta lo que estás haciendo con estas entrevistas. Con esta creo que el guiño al corazón y al estómago criollo ha desatado una nostalgia sólo comparable a cuando nos acordamos de un plato de la bandera con tostones y tajada de aguacate. Un abrazo a doña Chiqui por supuesto!!!
Sagrario publicado recientemente…Pizza de queso y tomate sobre wrap
Estoy de acuerdo con la escritora, creo que nuestra gastronomia es inigualable, lo unico es que hay que saber combinar lo tipico con la imaginacion, y asi no limitarse al arroz, habichuelas, ensalada y pollo.
Felicidades por esta maravillosa entrevista. Definitivamente Chiqui Viciosa es una de las mejores escritoras de todos los tiempos. Y si me preguntan que voy a cocinar hoy, tengo para decirles que voy a hacer Pollo a la Chiqui ya que la receta parece facil y muy buena.
Que rico, un poco de cultura mezclado con la comida. Solo falta el vino.:)
Gracias