
Hace unas semanas escribí sobre nuestro viaje a Constanza, y unas semanas antes, sobre mis memorias de esa bella región. Había tanto que ver, tanto que hacer que tres días no son suficientes. Te invito a que visites Contanza para que lo compruebes.
Unas de las cosas que me quedaron del viaje es la convicción de que mi esposo tiene mejor visión que yo, aunque no necesariamente mejor gusto.

Uno de los sitios que más nos recomendaron visitar fue el salto de Aguas Blancas. Realmente no es el salto más impresionante del país, pero es el que parece más preservado. El porqué es obvio: la “carretera” es una de las más espeluznantes en que he transitado. Todo comienza muy normal pero según se avanza las cosas se ponen peliagudas, con la montaña a un lado y un precipicio al otro.
Quizás es que nos hemos puestos más viejos y nuestro sentido de responsabilidad y preservación no existían antes de tener a nuestra hija. Después de salir de esta aventura en una pieza decidimos que nos alegrábamos de haber ido.

En la dirección opuesta al salto visitamos La Pirámide. El punto que marca el centro geográfico de nuestra nación. El viento frío, bosques de pinos y flores silvestres nos transportaron a otro lugar. Parecía que estábamos en Escandinavia el verano. La carretera aunque no está pavimentada está en buen estado, el lugar es limpio y perfectamente preservado, los guardaparques son muy amables y bien enterados (nos preguntamos si no estaban solo contentos de ver a alguien en un lugar tan desolado).
Nos regalaron con historias de inviernos inusualmente fríos en que al dejar un “suaper” y una cubeta afuera los encontraron hechos una paleta en la mañana. Y la historia de horror de alguien que murió congelado en las montañas. Una historia que parece perfectamente posible si se toman en cuenta las temperaturas bajo zero y vientos gélidos de las montañas en invierno.

De regreso un letrero pequeño y un monumento humilde marcan un lugar importante en la historia dominicana del siglo XX: el lugar donde fue asesinado el Coronel Camaaño. Para llegar hay que caminar por un campo de flores silvestres, una experiencia surreal.
Y en el camino encontramos un conejo silvestre. Bueno, mi esposo lo encontró. Yo no lo ví y creí que él estaba viendo visiones. “¡No hay conejos silvestres en nuestro país!”
Estaba equivocada.

Los guardaparques, a quienes tuvimos que llevar a la estación después de que se les dañara el motor en el camino, fueron los guías perfectos entre las montañas. Nos pagaron el favor educandonos sobre la fauna y flora del área. Por cierto que sí hay conejos (y cerdos) silvestres. Estos se escaparon de una granja hace décadas e hicieron lo que hacen los conejos.
A falta de un depredador, y como la caza está prohibida, los conejos se han vuelto abundantes.

Una vez volvimos a Constanza, fríos y hambrientos, nos dirigimos al restaurante donde encontramos conejo en el menú. Convencí a mi poco entusiasta esposo que lo ordenara (yo quería dar una probadita). El no quedó muy entusiasmado, no le gusta la idea de comer animalitos pequeños y peludos. Yo quedé convencida de que tenía que hacer algo similar en casa.
Mi suegro, chef y cazador aficionado dio su voto de aprobación.
Tía Clara
Rico e inusual, este guiso de conejo en salsa de vino blanco está inspirado en nuestro viaje a Constanza.
Ingredientes
- 2 conejos cortados en piezas
- 3 cebollas rojas grandes, rebanadas
- 1 pimiento morrón cortado en tiras
- 3 tazas de vino blanco de cocina
- 5 ramitos de tomillo
- 1 1/2 cucharada de harina de todo uso
- 3 cucharadas de aceite
- Pimienta
- Sal
Instrucciones
- Coloca el conejo en un recipiente que tenga tapa. Sazona con una cucharada de sal, una cucharadita de pimienta y el tomillo. Agrega el vino. Cubre con la tapa y marina en la nevera toda la noche.
- Remueve el conejo del recipiente, sacude el exceso de líquido. Reserva la marinada.
- Calienta el aceite en un caldero de fondo grueso.
- Agrega el conejo y dora (cuídate de salpicaduras).
- Cubre con una tapa, según se evapore el líquido que suelte agrega agua a cucharadas y remueve.
- Cuando la carne esté tierna deja que el líquido se evapore totalmente y dora de nuevo.
- Agrega el pimiento, cebolla y tomillo de la marinada. Cubre y cuece a fuego muy bajo hasta que la cebolla se torne transparente.
- Agrega la harina y remueve bien para que se mezcle todo. No dejes que se queme la harina.
- Agrega el vino de la marinada y remueve vigorosamente para mezclar todo.
- Cuece a fuego muy bajo hasta que la salsa se espese un poco.
- Sazona con sal y pimienta al gusto
- Sirve con puré de papas.

La Cocina de Tía Clara es una colección de recetas tradicionales, o inspiradas en los sabores dominicanos, ideas para el hogar, manualidades y las aventuras de Tía Clara y Tía Ilana.















{ 8 comments… read them below or add one }
La historia está bien bonita, no sabes las ganas que he tenido de ir a Constanza, da verguenza que viviendo en Santiago no haya ido, pero así son las cosas. No sabía el dato de los conejos que andaban sueltos por ahí, pero me imagino que deben haber muchos, al menos que nos lleven dos o tres guaraguaos, se volverán una plaga. Cuando vi el título de la receta me quedé confundido porque la carne de conejo no es muy consumida o famosa entre la gastronomía dominicana, yo personalmente no soy partidario de comerlo. Por cierto, ¿se puede usar esta receta con otra carne?
Lo invito a visitarnos! Gente buena y amable contrastan con nuestro clima frío pero agradable! Eso si, ahora hasta nosotros estamos sintiendo nuestro calorcito! Pero nada que ver con el de zonas mas bajas! Le esperamos!
… se parece al pollo, asado, guisado es bueno como quiera
Fidel la carne de conejo es muy buena, imaginate que se parece a la pechuga de pollo asado, guisado, como quiera es bueno y mas saludable que el cerdo
Gracias por el consejo, pero definitivamente, ¡no! El día que haga esta receta uso pollo.
Me fascinó el artículo. Adoro mi pueblo bello y deseo que todo el que pueda lo visite para que admire su belleza y comparta con su gente que es muy amable. No estoy muy de acuerdo con eso de comer conejo pero, últimamente nos han hecho comer tantas cosas que a nada digo “NO” rotundamente. Gracias
El conejo es ddelicio. No lo comía hasta que me convertí en criador, se hicieron tan abundantes que había que salir de ellos y la mejor forma fue comiendolo, asado es fantástico. Dicen que el conejo libra por libra es el animal que mas carne tiene, yo imagino que de los que come el humano
Dónde puedo conseguir la carne de conejo?